Empecemos por la buena noticia, que es enorme y casi nadie la cuenta. Una cueva mantiene entre 18 y 20 grados estables los doce meses del año. Ni el bochorno de julio ni las heladas de enero entran ahí. Para un cargador y para la batería de un coche eso es, sencillamente, el mejor entorno posible: la electrónica no sufre, no hay ciclos de dilatación y no hay condensación por cambios bruscos.
Ahora la parte que complica el trabajo. En una vivienda convencional se abre una roza en el tabique, se mete el tubo y se enluce. En una cueva no: la pared es tierra compactada y roca blanda, y abrirla es comprometer la estabilidad de la bóveda. Así que la canalización va vista, siguiendo la curva del techo y las aristas, grapada con criterio y rematada para que no parezca un remiendo. Se puede hacer muy bien, pero hay que saber hacerlo.
Hay una segunda regla que cambia todo el planteamiento: los muros no se atraviesan. Entre una estancia y otra puede haber varios metros de tierra, y en una cueva las habitaciones se encadenan hacia dentro sin dar a la calle. Eso significa que el recorrido del cable no se traza a ojo sobre un plano: se camina la vivienda entera antes de presupuestar.
Y luego está lo más importante para tu bolsillo: el coche no entra en la cueva. Aparca en la explanada de delante, junto a la fachada blanca. De modo que aunque tu casa esté a temperatura constante, el punto de recarga acaba a la intemperie, expuesto al sol del altiplano y a las heladas de una llanura a mil metros. Por eso aquí pedimos equipo con protección IP65 y buscamos la orientación más resguardada del frente.
Un apunte técnico que juega a tu favor: la arcilla de estos cerros es un terreno excelente para la puesta a tierra. Donde otros suelos secos y pedregosos dan problemas para conseguir los valores exigidos, aquí se resuelve con facilidad. Es de las pocas veces que el terreno regala algo en lugar de complicarlo.
La otra mitad del municipio es convencional: el casco histórico junto a la catedral y la alcazaba, los barrios de Santiago y San Miguel, y las pedanías repartidas por la hoya. Ahí instalamos como en cualquier otro sitio, y la obra se resuelve en una mañana.
La red de la comarca es de e-distribución. El certificado eléctrico, su inscripción y las gestiones con la compañía van dentro del encargo.
El altiplano nos pilla lejos en el mapa, pero no en la agenda: montamos puntos de recarga en los 174 municipios de la provincia y a Guadix venimos con ruta organizada.
La roca ayuda Un termostato natural
Entre 18 y 20 grados todo el año dentro de la cueva. Para la electrónica del equipo no hay mejor sitio en toda la provincia.
Sin abrir rozas La bóveda no se toca
La canalización va vista, siguiendo el techo, grapada y rematada. Picar la pared de una cueva no es una opción.
El coche, fuera El punto queda a la intemperie
Aparcas en la explanada del frente, así que el equipo necesita IP65 aunque vivas bajo tierra.
Arcilla Tomas de tierra excelentes
El terreno de estos cerros conduce muy bien. Lo que en otros suelos cuesta, aquí sale a la primera.