Juncaril no es un polígono cualquiera. Se promovió en 1969 y ocupa 2,5 millones de metros cuadrados, repartidos en un 70 % en suelo de Albolote y un 30 % en el de Peligros, con una mancomunidad propia —Juncaril-Asegra— que lo gobierna. Dentro conviven cerca de mil empresas de todos los sectores imaginables, del papel a los plásticos, de la maquinaria a la alimentación.
Y ahí hay una oportunidad que casi nadie está aprovechando. Miles de coches pasan ocho horas seguidas aparcados en la puerta de una nave, todos los días laborables, siempre en el mismo sitio. No existe mejor escenario para cargar un vehículo eléctrico: tiempo de sobra, potencia disponible y cero prisa. La recarga rápida de carretera solo tiene sentido cuando el coche está de paso; aquí el coche está quieto.
Conviene separar dos cosas que se confunden. Una es la flota de la empresa: vehículos propios que salen y vuelven. Otra, la que nos ocupa aquí, es la recarga para la plantilla: coches particulares de empleados que aparcan en tu parcela mientras trabajan. Son problemas distintos y se resuelven distinto, sobre todo en una cuestión: quién paga la electricidad y cómo se lleva la cuenta.
Porque esa es la pregunta real que nos hace un empresario de Juncaril. No es "¿cabe?", es "¿cómo controlo quién carga y cuánto se lleva?". Y tiene respuesta: cada usuario se identifica con tarjeta o desde su móvil, cada kilovatio queda registrado con nombre y matrícula, y de ahí salen informes con los que puedes repercutir el gasto, cobrarlo, o regalarlo sabiendo exactamente lo que te cuesta.
La ventaja técnica de una nave es que la parte cara está resuelta desde el principio. Un almacén con maquinaria tiene suministro trifásico y potencia holgada, y sus horas de más consumo son precisamente las de la jornada. Con reparto dinámico, los coches se quedan con lo que sobra sin poner en riesgo la producción, y a partir de las seis de la tarde tienen la instalación entera para ellos.
La otra mitad del municipio es residencial y funciona como cualquier vecino del cinturón: pueblo con vivienda baja, urbanizaciones con parcela y bloques con garaje comunitario. Ahí instalamos exactamente igual que en el resto del área metropolitana.
La red es de e-distribución. Certificado eléctrico, alta registral y gestiones con la compañía van dentro del encargo, tanto en vivienda como en nave.
Trabajamos toda la Vega como instaladores de puntos de recarga para empresas y particulares de Granada, y Juncaril es el sitio donde más consultas de empresa recibimos de toda la provincia.