La razón tiene nombre: el aerosol marino. La brisa que entra del Mediterráneo lleva cloruros en suspensión que se depositan sobre cualquier superficie metálica a varios cientos de metros de la orilla. No es una teoría: es lo que hace que las bisagras de una cancela se agarroten en dos veranos y que los tornillos de una farola se deshagan. Un cargador atornillado a una pared de Playa Granada trabaja en ese ambiente los 365 días.
Por eso aquí no vale con mirar la potencia del equipo. Miramos la tornillería y los prensaestopas, que pedimos en inoxidable; sellamos cada entrada de cable; y colocamos el punto en la cara del muro que no recibe el viento de levante siempre que la plaza lo permita. Es un cuarto de hora más de trabajo que devuelve años de vida útil, y es la clase de detalle que un catálogo nacional no contempla.
La segunda particularidad de Motril es que buena parte de su economía no vive en oficinas, sino bajo plástico y en el muelle. Las cooperativas hortofrutícolas, los almacenes de manipulado y las cámaras frigoríficas de la vega ya tienen suministro trifásico contratado y potencia de sobra: para ellas, poner puntos de recarga a la flota de furgonetas es de las inversiones más sencillas que existen, porque la parte cara de la instalación ya está pagada.
A eso se suma el puerto de Motril-Granada, que mueve mercancía, pesca y pasaje, y todo el servicio que orbita a su alrededor. Cada empresa de transporte que empieza a electrificar reparto ligero se encuentra con el mismo problema —dónde amanece cargada la furgoneta— y con la misma solución, que es tenerlo en su propia nave.
Y luego está el clima, que aquí juega a favor. Motril presume de más de 300 días de sol al año y de una media anual en torno a los 20 °C, con inviernos suaves de unos 13 °C de media en enero. Para un coche eléctrico eso significa dos cosas buenas: la batería casi nunca pasa frío —que es cuando pierde autonomía de verdad— y una instalación fotovoltaica rinde aquí prácticamente todo el año.
Nosotros tramitamos con e-distribución, que es quien tiene los cables en toda la costa granadina, y registramos la puesta en servicio ante la Junta. El boletín, el alta y, si hiciera falta, la solicitud de más potencia van dentro del trabajo.
Somos instaladores de puntos de recarga en la provincia de Granada, y Motril es la plaza donde más kilómetros hacemos fuera del área metropolitana: bajamos por la A-44 varias veces por semana.
Ambiente marino Inoxidable donde toca
Anclajes, tornillería y prensaestopas de acero inoxidable en cualquier punto expuesto. Cuesta poco y es la diferencia entre un equipo que dura diez años y uno que se pica en tres.
Antes del precio Primero vemos tu cuadro
El importe real lo marcan los metros hasta el punto y el estado de tu instalación. Lo medimos en la visita y te lo damos por escrito antes de tocar nada.
Trifásica lista Naves y cooperativas
Si tu almacén ya tiene trifásica para las cámaras, montar recarga para la flota es barato: la acometida cara ya la pagaste hace años.
Con papeles Boletín y alta ante la Junta
Cada obra se cierra con su certificado (CIE) registrado. Sin ese papel no hay deducción en la renta ni respaldo ante tu aseguradora.